Hola,
yo fui ayer y estaban a reventar las conferencias, aunque pude ver de lejitos a Fuentes, Taibo y Poniatowska.
Hoy estoy terminando de devorar la autobiografía de José Agustín, es como una especie de cuentameunadevaqueros jeje, super locochona!!! se llama El Rock de la Cárcel y es lo primero que leo de él.
Otros autores q compre, en este caso por la accesibilidad de los precios, o sea menos de 10 euros, fue a Villoro y Jordi Soler, en general se me hicieron medio caros los libros, y pensando en que me voy pa México en menos de dos meses, no iba a poder disfrutar de todo lo que comprara.
En fin, también quiero compartirles una nota de Vilma Fuentes respecto a la feria del libro, a ver que opinan.
http://www.jornada.unam.mx/2009/03/14/index.php?section=cultura&article=a05a1culAusentes y presentes Vilma Fuentes Una
cosa es cierta: México es un país querido y respetado en Francia. Tales
son las emociones, una sentimental, otra espiritual, que se sienten con
fuerza en los corredores y módulos del Salón del Libro de París de este
año, en el que México es invitado de honor.
En efecto, a pesar de las tensiones provocadas por la reciente
visita del presidente francés a tierras mexicanas, durante la cual un
trivial aunque grave caso de delincuencia criminal ocupó la escena que
merecían las relaciones de negocios y de intercambio cultural; a pesar
de una información deficiente de la prensa francesa (escrita y
audiovisual), donde se dio la palabra a una sola de las partes
censurando la de las víctimas, los secuestrados por la banda de
Los Zodiaco,
y tardó en revelar, cuando llegó a hacerlo en algunos órganos
informativos, obligados por la presión del público mexicano y el cambio
de tono venido de Nicolas Sarkozy durante su viaje a México, una
evidente mayoría, casi unánime, de franceses no sólo no dejaron de
exteriorizar los sentimientos de amor y respeto por esta nación, sino
que reprobaban en forma abierta su indignación ante el sistema de
propaganda que trató de hacer creer en la inocencia de una delincuente,
la posibilidad de injerencia de Francia en las instituciones
democráticas de México y conseguir elevar el bajo nivel de popularidad
de Sarkozy dándole los visos de un libertador.
Mitterrand como Chirac, ex presidentes de Francia, no dejaron de
asistir siempre que pudieron a la inauguración del Salón del Libro de
París, acto mayor de la vida cultural francesa. Cuando, la fuerza de
las circunstancias se los impidió, el ministro de Cultura estuvo
presente. Pero la agricultura y la cultura no parecen ser los sectores
predilectos del gobierno actual. La señora Albanel, ministra de
Cultura, no asistió a la recepción de bienvenida a la delegación
mexicana en los salones dorados de su ministerio, con el vago pretexto
de una ley contra la piratería en Internet que se discutía en la
Asamblea. Esto indignó profundamente a los propios funcionarios del
ministerio. Y ni Sarkozy ni ella asistieron a la inauguración del
Salón, ultraje que colmó de enojo a organizadores, editores y
escritores franceses.
Por fortuna, como señala el mismísimo diario de derecha
Le Figaro,
Jack Lang y su esposa estuvieron presentes. Cabe recordar que Lang es
el más popular de los sucesivos ministros de Cultura de la izquierda.
Sin olvidar, como él me lo ha contado varias veces, con nostalgia, sus
pininos en el teatro bajo la dirección del maestro Héctor Azar durante
su estancia en México.
Recuerdo la primera de ellas, en el salón de recepciones del
ministerio, cuando festejó a los escritores invitados a participar en
las
Belles Etrangères, hace más de 20 años, donde dedicó a mi
escritura algunas palabras de su discurso de bienvenida. Desde
entonces, no deja de evocar el recuerdo de Azar en cuanto me ve. El
cariño de Lang por México, su admiración por su cultura no puede dejar
de sentirse. Desde luego, él consagró casi todo el tiempo de su visita
al salón al vasto y original módulo de honor de México.
Así, en un juego de pases de magia, las cosas volvieron al orden: el
presente se desvaneció librando su espacio al pasado. No fue un milagro
de resurrección: un simple reacomodo del tiempo, que hace la separación
definitiva de las horas y los años, al otorgar su duración real a las
cosas: el efímero presente es enterrado cuando el pasado se impone con
la fuerza de lo que permanece vivo.
La extradición (entrega de un reo refugiado en un país extranjero al país en que ha cometido el delito para que sea juzgado,
según el diccionario) de la delincuente en cuestión no elevará un punto
la popularidad de Sarkozy en Francia. La expiación de su condena en
cárceles mexicanas, en cambio, aumentará el respeto de los franceses
por México.
vilmafuentes22@gamil.com