Temas acerca de la vida en México y Francia. Entre dos casas..
 
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 para pensar

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alvarado acamapixtli
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MensajeTema: para pensar   Vie Feb 06, 2009 1:59 pm

El discurso de Dennisse Dresser durante el foro "México ante la crísis", leído el 29 de Enero en la ciudad de México, frente a diputados, senadores y empresarios.


Parte 1
http://www.youtube.com/watch?v=7PpKBFA_xLU

Parte 2
http://www.youtube.com/watch?v=UehPPYIl1uM&feature=related

Parte 3
http://www.youtube.com/watch?v=DAafP54cgPk&feature=related

luego hablamos

-Edición el 8-02-2009 por gus-
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MensajeTema: Re: para pensar   Vie Feb 06, 2009 2:29 pm

Acame no funciona la liga (not found).

-Edición: ya funcionan las ligas-
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MensajeTema: Re: para pensar   Sáb Feb 07, 2009 12:37 pm

Màndalos de nuevo porfa acame..

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MensajeTema: Re: para pensar   Sáb Feb 07, 2009 5:16 pm

no , no funciona copio, pego, adjunto, integro, desliso y nada tons perdonen pero no logro hacer lo que quiero con este p.... imac

saludos el "informatico" del pueblo

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MensajeTema: Re: para pensar   Dom Feb 08, 2009 12:01 pm

El texto del Discurso:


Discurso íntegro de Denisse Dresser en el Foro “México ante la Crisis”

REDACCIÓN
EL UNIVERSAL
CIUDAD DE MÉXICO VIERNES 30 DE ENERO DE 2009

09:03 Discurso de Denisse Dresser en el Foro "México ante la Crisis", frente a diputados, senadores, empresarios y funcionarios
29 de enero de 2009



" México es un país privilegiado.

Tiene una ubicación geográfica extraordinaria y cuenta con grandes riquezas naturales. Está poblado por millones de personas talentosas y trabajadoras.

Pero a pesar de ello, la pregunta perenne sigue siendo: ¿por qué no crece a la velocidad que podría y debería? ¿Por qué seguimos discutiendo este tema año tras año, foro tras foro?

Aventuro algunas respuestas, y les pediría que me acompañaran en un ejercicio intelectual, recordando aquel famoso libro de Madame Calderón de la Barca llamado "La vida en México", escrito en el siglo XVII, en el cual intenta describir las principales características del país.

Si Madame Calderón de la Barca escribiera su famoso libro hoy, tendría que cambiarle el título a "Oligopolilandia". Porque desde el primer momento en el que pisara el país, se enfrentaría a los síntomas de una economía política dusfuncional, con problemas que la crisis tan solo agrava.

Aterrizaría en uno de los aeropuertos más caros del mundo; se vería asediada por maleteros que controlan el servicio; tomaría un taxi de una compañía que se ha autodecretado un aumento de 30 por ciento en las tarifas, y si tuviera que cargar gasolina, lo haría sólo en Pemex.

En el hotel habría 75 por ciento de probabilidades de que consumiera una tortilla vendida por un solo distribuidor, y si se enfermara del estómago y necesitara ir a una farmacia, descubriría que las medicinas allí cuestan más que en otros lugares que ha visitado.

Si le hablara de larga distancia a su esposo para quejarse de esta situación, pagaría una de las tarifas más elevadas de la OCDE. Y si prendiera la televisión para distraerse ante el mal rato, descubriría que sólo existen dos cadenas.

Para entender la situación en la que se encuentra, tendría que recordar lo que dijo Guillermo Ortiz hace unos días: no hemos creado las condiciones para que los recursos se usen de manera eficiente; o tendría que ller el libro "Good Capitalism/Bad Capitalism", que explica por qué algunos países prosperan y otros se estancan; por qué algunos países promueven la equidad y otros no logran asegurarla.

La respuesta se encuentra en la mezcla correcta de Estado y mercado, de regulación e innovación. La clave del éxito -o el fracaso- se halla en el modelo económico: en la decisión de promover el capitalismo de Estado o el capitalismo oligárquico o el capitalismo de las grandes empresas o el capitalismo democrático.

Hoy México es un ejemplo clásico de lo que el Nobel de Economía Joseph Stiglitz denomina crony capitalism: el capitalismo de cuates, el capitalismo de cómplices, el capitalismo que no se basa en la competencia sino en su obstaculización.

Ese andamiaje de privilegios y "posiciones dominantes" y nudos sindicales en sectores cruciales -telecomunicaciones, servicios financieros, transporte, energía- que aprisiona a la economía y la vuelve ineficiente. Una mezcla de capitalismo de Estado y capitalismo oligárquico.

Hoy, México -inmerso en la crisis- está aún lejos de acceder al capitalismo dinámico donde el Estado no protege privilegios, defiende cotos, elige ganadores y permite la perpetuación de un pequeño grupo de oligarcas con el poder para vetar reformas que los perjudican.

Al capitalismo en el cual las autoridades crean condiciones para los mercados abiertos, competitivos, innovadores, que proveen mejores productos a precios más baratos para los consumidores. Para los ciudadanos.

Hoy, México carga con los resultados de esfuerzos fallidos por modernizar su economía durante los últimos 20 años.

Las reformas de los 80 y 90 entrañaron la privatización, la liberalización comercial.

Pero esas reformas no produjeron una economía de mercado dinámica debido a la ausencia de una regulación gubernamental eficaz, capaz de crear mercados funcionales, competitivos.

En vez de transparencia y reglas claras, prevaleción la discrecionalidad entre los empresarios que se beneficiaron de las privatizaciones y los funcionarios del gobierno encargados de regularlos.

Las declaraciones de Agustín Carstens el martes pasado, en torno a la necesidad de combatir los monopolios en telefonía, son bienvenidas. Lamentablemente, se dan 18 años tarde. Y allí están los resultados de reformas quizás bien intencionadas, pero mal instrumentadas: una economía que no crece lo suficiente, una élite empresarial que no compite lo suficiente, un modelo económico que concentra la riqueza y distribuye mal la que hay.

Hoy, México está atrapado por una red intrincada de privilegios y vetos empresariales y posiciones dominantes en el mercado que inhiben un terreno nivelado de juego.

Una red descrita en el famoso artículo de la economista Anne Kruege: "The Political Economy of the Rent-Seeking Society" ("La Economía Política de la Sociedad Rentista").

Una red que opera a base de favores, concesiones y protección regulatoria que el gobierno ofrece y miembros de la cúpula empresarial exigen como condición para invertir.

¿Quién? Alguien como el dueño de una distribuidora de maíz o el concesionario de una carrera privada o el comprador de un banco rescatado con el Fobaproa o el principal accionista de Telmex o el operador de una Afore.

Estos actores capturan rentas a través de la explotación o manipulación del entorno económico en lugar de generar ganancias legítimas a través de la innovación o la creación de riqueza.

Y los consumidores de México contribuyen a la fortuna de los rentistas cada vez que pagan la cuenta telefónica. La conexión a Internet. La cuota en la carretera. La tortilla con un precio fijo. La comisión de las Afores. La comisión por la tarjeta de crétido. Ejemplo tras ejemplo de rentas extraídas através de la manipulación de mercado.

Y el rentismo acentúa la desigualdad, produce costos sociales, dilata el desarrollo, disminuye la productividad, aumenta los costos de transacción en una economía que -ante el imperativo de la competitividad- necesita disminuirlos.

Para extraer rentas, los "jugadores dominantes" han erigido altas barreras de entrada a nuevos jugadores, creando así cuellos de botella que inhiben la innovación y, por ende, el aumento de la productividad.

Estos cuellos de boetella inhiben el crecimiento de México en un mundo cada vez más globalizado y competitivo, y son una razón clave detrás de la persistente desigualdad social, como lo sugiere el reporte dle Banco Mundial sobre México titulado: "Más allá de la polarización social y la captura del Estado".

La concentración de la riqueza y del poder económico entre esos "jugadores dominantes" con frecuencia se traduce en ventajas injustas, captura regulatoria y políticas públicas que favorecen intereses particulares.

Peor aún, convierte a representantes del interés público -muchos de los diputados y senadores sentados aquí- en empleados de los intereses atrincherados. Convierte al gobierno en empleado de las personas más poderosas del país.

Y lleva a las siguientes preguntas: ¿Quién gobierna en México? ¿El Senado o Ricardo Salinas Pliego cuando logra controlar los vericuetos del proceso legislativo? ¿La Secretaría de Comunicaciones y Transportes o Unefon? ¿La Comisión Nacional Bancaria o los bancos que se rehúsan a cumplir con las obligaciones de transparencia que la ley les exige? ¿ La Secretaría de Eduación Pública o Elba Esther Gordillo? ¿La Comisión Federal de Competencia o Carlos Slim? ¿Pemex o Carlos Romero Deschamps? ¿Ustedes o una serie de intereses que no logran contener?

Porque ante los vacíos de autoridad, la captura regulatoria y las decisiones de política pública que favorecen a una minoría, la respuesta parece obvia.

México hoy padece lo que algunos llaman "Estados dentro del Estado", o lo que otros denominan "una economía sin un gobierno capaz de regularla de manera eficaz". Eso -y no la caída de la producción petrolera- es lo que condena a mëxico al subdesempeño crónico.

Una y otra vez, el debate sobre cómo promover el crecimiento, cómo fomentar la inversión y cómo generar el empleo se encuentra fuera de foco.

El gobierno cree que para lograr estos objetivos, basta con tenderle la mano al sector privado para que invierta bajo cualquier condición. Y el sector privado, por su parte, piensa que la panacea es que se le permita participar en el sector petrolero, por dar un ejemplo.

Pero ésa es sólo una solución parcial a un problema más profundo. El meollo detrás de la mediocridad de México se encuentra en su estructura económica y en las reglas del juego que la apuntalan.

Una estructura demasiado top heavy o pesada en la punta de la pirámide; una estructura oligopolizada donde unos cuantos se dedican a la extracción de rentas; una estructura de complicidades y colusiones que el gobierno permite y de la cual también se beneficia.

Claro, muchos de los miembros del gobierno de Felipe Calderón, y muchos de los presentes en este foro, hablarán de crecimiento como una prioridad central.

Pero más bien lo perciben como una variable residual. Más bien parecería que buscan -y duele como ciudadana reconocerlo- asegurar un grado mínimo de avance para mantener la paz social, pero sin alterar la correlación de fuerzas existente. Sin cambiarl la estructura económica de una manera fundamental.

Y el problema surge cuando ese modelo comienza a generar monstruos; cuando ese apoyo gubernamental a ciertas produce monopolios, duopolios y oligopolios que ya no pueden ser controlados; cuando las "criaturas del Estado" -como las llamal Moisés Naim- amenazan con devorarlo.

Sólo así se entiende la devolución gubernamental de 550 millones de dólares a Ricardo Salinas Pliego, por interses supuestamente mal cobrados, un día antes del fin del sexenio de Vicente Fox.

Sólo así se entiende el comunicado lamentable de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes hace un año celebrando la alianza entre Telemundo y Televisa, cuando en realidad revela una claudicación gubernamental ante la posibilidad de una tercera cadena.

Sólo así se comprende que nadie levante und edo para sancionar a TV Azteca cuando viola la ley al rehusarse a transmitir los spots del IFE o se apropia del Cerro dle Chiquihuite.

Sólo así se entiende la aprobación de la llamada "Ley Televisa" por la Cámara de Diputados y la de Senadores en 2006.

Sólo así se entiende la posposición ad infinitum en el Senado de una nueva ley de medios para promover la competencia en el sector.

Sólo así se comprende que la reforma de Pemex deje sin tocar el asunto del sindicato.

Sólo así se entiende la posibilidad de dar entrada a Carlos Slim a la televisión sin obligarlo a cumplir con las condiciones de su concesión original.

Síntomas de un gobierno ineficaz. Señales de un gobierno doblegado. Muestras de un gobierno coludido.

Con efectos cada vez más onerosos y cada vez más obvios que la crisis pone en evidencia, porque no logramos reformarnos a tiempo.

Mucha riqueza, pocos beneficiarios. Crecimiento estancado, país aletargado. Intereses atrincherados, reformas diluidas. Poca competencia, baja competitividad. Poder concentrado, democracia puesta en jaque. Un gobierno que en lugar de domesticar a las critaturas que ha concebido, ahora vive aterrorizado por ellas.

¿Cuáles son las consecuencias del mal capitalismo mexicano? Donde las élites tradicionales son fuertes, la gobernabilidad democrática es poco eficaz, los partidos políticos tienden a ser minimalistas.

En México, el incrementalismo de la política pública puede ser atribuido a élites tradicionales que usan su poder para bloquear reformas que afectan sus intereses, o asegurar iniciativas que protejan su situación privilegiada.

Si ustedes verdaderamente quieren que México crezca, tendrán que crear la capacidad de regular y reformar en nombre del interés público.

Tendrán que mandar señales inequívocas de cómo van a desactivar esos "centros de veto" que están bloqueando el crecimiento económico y la consolidación democrática: Los monopolistas abusivos, los sindicatos rapaces, las televisoras chantajistas, los empresarios privilegiados y sus aliados en el gobierno.

Si ustedes verdaderamente quieren que México prospere, tendrán que tomar decisiones que desaten el dinamismo económico, que fortalezcan la capacidad regulatoria del Estado y contribuyan a construir mercados, que promuevan la competencia y, gracias a ello, aumenten la competitividad.

En pocas palabras, usar la capacidad del Estado para contener a aquellos con más poder en el gobierno, con más peso que el electorado, con más intereses que el interés público. "

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Última edición por Gus el Dom Feb 08, 2009 12:03 pm, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: para pensar   Dom Feb 08, 2009 12:02 pm

Continuación del discurso:



" ¿Qué hacer? Los conmino a leer textos tan influyentes como "The Growth Report" y "The Power of Productivity".

A estar conscientes de lo que todo país interesado en crecer y competir debe hacer para lograrlo.

A saber que ello requiere una economía capaz de producir bienes y servicio de tal manera que los trabajaodres puedan ganar más y más.

A entender que ello se basa en la expansión ráída del conocimiento y la innovación; en nuevas formas de hacer las cosas y mejorarlas; en técnicas que aumentan la productividad de manera constante.

A reconocer que las economías dinámicas suelen ser aquellas capaces de promover la competencia y reducir las barreras de entrada a nuevos jugadores en el mercado.

A entender que esa tarea del gobierno -a través de lar egulación adecuada- crear un entorno en el cual las empresas se vean presionadas por sus competidores para innovar y reducir precios, y pasar esos beneficios a los consumidores.

A comprender que si eso no ocurre, nadie tiene incentivos para innovar. En lugar de ser motores de crecimiento, las empresas protegidas y/o monopólicas terminan estrangulándolo.

En pocas palabras, la competitividad -factor indispensable para atraer la inversión y con ella remontar la crisis, como sugería Sanguinetti- Está vinculada a la competencia.

El crecimiento económico está ligado a la competencia. La innovación y, por ende, el dinamismo y la creacion de empleos se desperenden de la competencia.

La inversión que se canaliza hacia nuevos mercados y nuevas oportunidades es producto de la cometencia. No es una condición suficiente pero sí es una condición necesaria. No bastará por sí misma para desatar el crecimiento, pero sin ella jamás ocurrirá, por más dinero público que se inyecte a la economía mediante políticas contracíclicas.

Y, ¿cómo empezar a empujar eso? Con una tercera cadena de televisión; con el fomento de la competencia en banda ancha a través de la red de la Comisión Federal de Electricidad; con el fortalecimiento de los órganos regulatorios, con la sanción a quienes violen los términos de su concesión; con la reación de mercados funcionales, como ya se logró con las aerolíneas de bajo costo; con medidas que se empiecen a desmantelar cuellos de botella y a domesticar a esas "criaturas del Estado".

Tiene que ver con la inauguración de un nuevo tipo de relación entre el Estado, el mercado y la sociedad.

Porque si la clase política de este país no logra construir los cimientos del capitalismo democrático, condenará a México al subdesempeño crónico. Lo condenará a seguir siendo un terreno fértil para los movimientos populares contra las instituciones; un país que cojea permanentemente debido a las instituciones políticas que no logra remodelar; los monopolios públicos y privados que no logra desmantelar; las estructuras corporativas que no logra democratizar.

Será lo que Felipe Calderón llama "un país de ganadores" donde siempre ganan los mismos.

Un lugar donde muchas de las grandes fortunas empresariales se construyen a partir de la protección política, y no de la innovación empresarial.

Un lugar donde el crecimiento de los últimso años ha sido menor que en el resto de América Latina debido a los cuellos de botella que los oligopolios han diseñado, y que sus amigos en el gobierno les ayudan a defender.

Un lugar donde las penurias que Madame Calderón de la Barca enfrentó con los aeropuertos, los maleteros, los taxis, las gasolineras, la telefonía y la televisión son las mismas que padecen millones de mexicanos más.

Ese consumidor sin voz, sin alternativa, sin protección. Ese hombre invisible. Esa mujer sin rostro.

Esa persona que paga -mes tras mes- tarifas telefónicas más altas que en casi cualquier parte del mundo.

Esa compañía que paga -mes con mes- servicios de telecomunicaciones que elevan sus gastos de operación y reducen sus ganancias.

Miles de personas con comisiones por servicios financieros que no logran entender, con cobros inusitados que nadie puede explicar, parados en la cola de los bancos. Allí varados. Allí desprotegidos. Allí sin opciones. Allí afuera.

Víctimas de un sistema económico disfuncional, institucuionalizado por una clase política que aplaude la aprobación de reformas que no atacan el corazón del problema.

Presidentes, secretarios de Estado, diputados, senadores y empresarios que celebran el consenso para no cambiar.

Aunque se agradece que este foro finalmente acepte la magnitud de la crisis, si de aquí no surgen medidas concretas para mirar más allá de la coyuntura, revelará nuevamente nuestra incapacidad para encarar honestamente los problemas que México viene arrastrando desde hace décadas.

Revelará la propensión de los sentados aquí a proponer reformas aisladas, a anunciar medidas cortoplacistas, a eludir las distorsiones del sistema económico, a instrumentar políticas públicas a pedacitos, para llegar a acuerdos que sólo perpetuan el statu quo.

Mientras tanto, la realidad acecha a golpes de 327 mil despedicos, crecimiento negativo, el lugar 60 de 134 en el ïndice Global de Competitivdad y una nación que dice reformarse mientras evita hacerlo.

México no crece por la forma en la cual se usa y se ejerce y se comparte el poder. Ni más ni menos.

Por las reglas discrecionales y politizadas que rigen a la república mafiosa, a la economía "de cuates".

Por la superviviencia de las estructuras corporativas que el gobierno creó y sigue financiando.

Por un modelo económico que canaliza las rentas del petróleo a demasiadas clientelas.

Por un sistema político que funciona muy bien para sus partidos pero muy mal para sus ciudadanos. Un sistema de W"extracción sin representación".

Creando así un país poblado por personas obligadas a diluir la esperanza; a encoger las expectativas; a cruzar la frontera al paso de 400 mil personas al año en busca de la movilidad social que no encuentran aquí; a vivir con la palma extendida esperando la próximoa dádiva del próximo político; a marchar en las calles porque piensan que nadie en el gobierno los escucha; a desconfiar de las instituciones; a presenciar la muerte común de los sueños porque México no avanza a la velocidad que podría y debería. "

Fin del discurso.

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MensajeTema: Re: para pensar   Dom Feb 08, 2009 12:07 pm

Ya oí el discurso. Felicitaciones a la sra. Dresser por haber sabido resumir en este discurso las deficiencias económicas de nuestro país. Me gustaría que en un futuro hablara también de los otros polos de la vida de México: los sociales, políticos, culturales..

Recientemente fuí a sacar el contrato de internet para mis papás y me resulto increíble ver lo que Telmex pide solamente por la conexión internet adsl de muy baja calidad: Son 390 pesos con renta incluída. Sin servicios de televisión, sin telefonía ilimitada (solamente 100 llamadas locales a fijos incluídas)... un verdadero robo.


Creo que su libro mas reciente fué sobre lo que todo mexicano debería (o no) saber de su país.. o algo así. Voy a buscar el título exacto.

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MensajeTema: Re: para pensar   Dom Feb 08, 2009 3:06 pm

lo escribió en conjunto con jorge volpi creo que se titula " lo que todo mexicano debería (le gustaría) saber sobre México, mza lo tiene pero no lo "presta", gracias por tu paciencia, te guardamos un huacal de frijoles para cuando decidas venir a este tu rancho.

el "Pen-ista de pueblo
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MensajeTema: Re: para pensar   Lun Feb 09, 2009 12:32 pm

Hola que pasa que pasa.
"Lo que todo mexicano debería (le gustaría) saber sobre México" yo no lo tengo. Creo que hay error en la persona Razz

O igual no me acuerdo y si lo tengo....

Lo que me hace pensar que hay que reactivar la idea de "prestamos" en el foro.
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MensajeTema: Re: para pensar   Lun Feb 09, 2009 1:19 pm

¿tons quien me prometió una fotocopias? pos alguien me hablo de ese libro, sera mi edad

saludos del "yo" del pueblo
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MensajeTema: Re: para pensar   Lun Mar 16, 2009 3:30 pm

Cada vez que leo algo de ella me cae mejor esta señorona.


Denise Dresser: Carta abierta a Carlos Slim
Febrero 15, 2009 por dilbertina
Estimado
Ingeniero: Le escribo este texto como ciudadana. Como consumidora. Como
mexicana preocupada por el destino de mi país y por el papel que usted
juega en su presente y en su futuro. He leído con detenimiento las
palabras que pronunció en el Foro “Qué hacer para crecer” y he
reflexionado sobre sus implicaciones. Su postura en torno a diversos
temas me recordó aquella famosa frase atribuida al presidente de la
compañía automotriz General Motors, quien dijo: “lo que es bueno para
General Motors es bueno para Estados Unidos”. Y creo que usted piensa
algo similar: lo que es bueno para Carlos Slim, para Telmex, para
Telcel, para el Grupo Carso es bueno para México. Pero no es así. Usted
se percibe como solución cuando se ha vuelto parte del problema; usted
se percibe como estadista con la capacidad de diagnosticar los males
del país cuando ha contribuido a producirlos; usted se ve como salvador
indispensable cuando se ha convertido en bloqueador criticable. De allí
las contradicciones, las lagunas y las distorsiones que plagaron su
discurso y menciono las más notables.
Usted dice que es necesario
pasar de una sociedad urbana e industrial a una sociedad terciaria, de
servicios, tecnológica, de conocimiento. Es cierto. Pero en México ese
tránsito se vuelve difícil en la medida en la cual los costos de
telecomunicaciones son tan altos, la telefonía es tan cara, la
penetración de internet de banda ancha es tan baja. Eso es el resultado
del predominio que usted y sus empresas tienen en el mercado. En pocas
palabras, en el discurso propone algo que en la práctica se dedica a
obstaculizar.
Usted subraya el imperativo de fomentar la productividad y la
competencia, pero a lo largo de los años se ha amparado en los
tribunales ante esfuerzos regulatorios que buscan precisamente eso.
Aplaude la competencia, pero siempre y cuando no se promueva en su
sector. Usted dice que no hay que preocuparse por el crecimiento del
Producto Interno Bruto; que lo más importante es cuidar el empleo que
personas como usted proveen. Pero es precisamente la falta de
crecimiento económico lo que explica la baja generación de empleos en
México desde hace años. Y la falta de crecimiento está directamente
vinculada con la persistencia de prácticas anti-competitivas que
personas como usted justifican.
Usted manda el mensaje de que la inversión extranjera debe ser vista
con temor, con ambivalencia. Dice que “las empresas modernas son los
viejos ejércitos. Los ejércitos conquistaban territorios y cobraban
tributos”. Dice que ojalá no entremos a una etapa de “Sell Mexico” a
los inversionistas extranjeros y cabildea para que no se permita la
inversión extranjera en telefonía fija. Pero al mismo tiempo, usted
como inversionista extranjero en Estados Unidos acaba de invertir
millones de dólares en The New York Times, en las tiendas Saks, en
Citigroup.. Desde su perspectiva incongruente, la inversión extranjera
se vale y debe ser aplaudida cuando usted la encabeza en otro país,
pero debe ser rechazada en México.
Usted reitera que “necesitamos ser competitivos en esta sociedad del
conocimiento y necesitamos competencia; estoy de acuerdo con la
competencia”. Pero al mismo tiempo, en días recientes ha manifestado su
abierta oposición a un esfuerzo por fomentarla, descalificando, por
ejemplo, el Plan de Interconexión que busca una cancha más pareja de
juego. Usted dice que es indispensable impulsar a las pequeñas y
medianas empresas, pero a la vez su empresa —Telmex — las somete a
costos de telecomunicaciones que retrasan su crecimiento y expansión.
Usted dice que la clase media se ha achicado, que “la gente no tiene
ingreso”, que debe haber una mejor distribución del ingreso. El
diagnóstico es correcto, pero sorprende la falta de entendimiento sobre
cómo usted mismo contribuye a esa situación. El presidente de la
Comisión Federal de Competencia lo explica con gran claridad: los
consumidores gastan 40 por ciento más de los que deberían por la falta
de competencia en sectores como las telecomunicaciones. Y el precio más
alto lo pagan los pobres.
Usted sugiere que las razones principales del rezago de México residen
en el gobierno: la ineficiencia de la burocracia gubernamental, la
corrupción, la infraestructura inadecuada, la falta de acceso al
financiamiento, el crimen, los monopolios públicos. Sin duda todo ello
contribuye a la falta de competitividad. Pero los monopolios privados
como el suyo también lo hacen.
Usted habla de la necesidad de “revisar un modelo económico impuesto
como dogma ideológico” que ha producido crecimiento mediocre. Pero
precisamente ese modelo —de insuficiencia regulatoria y colusión
gubernamental— es el que le ha permitido a personas como usted acumular
la fortuna que tiene hoy, valuada en 59 mil millones de dólares. Desde
su punto de vista el modelo está mal, pero no hay que cambiarlo en
cuanto a su forma particular de acumular riqueza.
La revisión puntual de sus palabras y de su actuación durante más de
una década revela entonces un serio problema: hay una brecha entre la
percepción que usted tiene de sí mismo y el impacto nocivo de su
actuación; hay una contradicción entre lo que propone y cómo actúa;
padece una miopía que lo lleva a ver la paja en el ojo ajeno e ignorar
la viga en el propio.
Usted se ve como un gran hombre con grandes ideas que merecen ser
escuchadas. Pero ese día ante los diputados, ante los senadores, ante
la opinión pública usted no habló de las grandes inversiones que iba a
hacer, de los fantásticos proyectos de infraestructura que iba a
promover, del empleo que iba a crear, del compromiso social ante la
crisis con el cual se iba a comprometer, de las características del
nuevo modelo económico que prometería apoyar. En lugar de ello nos
amenazó. Nos dijo —palabras más, palabras menos— que la situación
económica se pondría peor y que ante ello nadie debía tocarlo,
regularlo, cuestionarlo, obligarlo a competir. Y como al día siguiente
el gobierno publicó el Plan de Interconexión telefónica que buscaría
hacerlo, usted en respuesta anunció que Telmex recortaría sus planes de
inversión. Se mostró de cuerpo entero como alguien dispuesto a hacerle
daño a México si no consigue lo que quiere, cuando quiere. Tuvo la
oportunidad de crecer y en lugar de ello se encogió.
Sin duda usted tiene derecho a promover sus intereses, pero el problema
es que lo hace a costa del país. Tiene derecho a expresar sus ideas,
pero dado su comportamiento, es difícil verlo como un actor altruista y
desinteresado, que sólo busca el desarrollo de México. Usted sin duda
posee un talento singular y loable: sabe cuándo, cómo y dónde invertir.
Pero también despliega otra característica menos atractiva: sabe
cuándo, cómo y dónde presionar y chantajear a los legisladores, a los
reguladores, a los medios, a los jueces, a los periodistas, a la
intelligentsia de izquierda, a los que se dejan guiar por un
nacionalismo mal entendido y por ello aceptan la expoliación de un
mexicano porque —por lo menos— no es extranjero.
Probablemente usted va a descalificar esta carta de mil maneras, como
descalifica las críticas de otros. Dirá que soy de las que envidia su
fortuna, o tiene algún problema personal, o es una resentida. Pero no
es así. Escribo con la molestia compartida por millones de mexicanos
cansados de las cuentas exorbitantes que pagan; cansados de los
contratos leoninos que firman; cansada de las rentas que transfieren;
cansados de las empresas rapaces que padecen; cansada de los
funcionarios que de vez en cuando critican a los monopolios pero hacen
poco para desmantelarlos. Escribo con tristeza, con frustración, con la
desilusión que produce presenciar la conducta de alguien que podría ser
mejor. Que podría dedicarse a innovar en vez de bloquear. Que podría
competir exitosamente pero prefiere ampararse constantemente. Que
podría darle mucho de vuelta al país pero opta por seguirlo ordeñado.
Que podría convertirse en el filántropo más influyente pero insiste en
ser el plutócrata más insensible. John F. Kennedy decía que las grandes
crisis producen grandes hombres. Lástima que en este momento crítico
para México, usted se empeña en demostrarnos que no aspira a serlo.
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alvarado acamapixtli
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MensajeTema: Re: para pensar   Lun Mar 16, 2009 4:28 pm

sin comentarios, formidable
acame
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MensajeTema: Re: para pensar   Mar Mar 17, 2009 2:27 pm

Acame, estoy de acuerdo contigo, no veo qué más se puede decir.
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MensajeTema: Re: para pensar   Mar Mar 17, 2009 5:05 pm

alvarado acamapixtli escribió:
lo escribió en conjunto con jorge volpi creo que se titula " lo que todo mexicano debería (le gustaría) saber sobre México, mza lo tiene pero no lo "presta", gracias por tu paciencia, te guardamos un huacal de frijoles para cuando decidas venir a este tu rancho.

el "Pen-ista de pueblo
Si hubiera leido este post hace tiempo me hubiera dado por aludida y me hubiera acordado!!sorry Acame, pero ya estuvo, te lo mandé HOY.
Yo igual, mis respetos para esta senora.
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MensajeTema: Re: para pensar   Hoy a las 10:00 pm

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para pensar
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